Y por fin llego la tan esperada Acampada que nunca habían experimentado.
Montaron las tiendas de campaña, recolectaron algunos alimentos, cocinaron y después de contar chistes y rendidos a dormir en el saco.
A la mañana siguiente según despertaron pelea de cosquillas en la tienda hasta la hora del desayuno que ellos mismos se prepararon.
Toco recoger y después de lavarse la cara no había quien los parara con las peleas de agua. Todos acabamos empapados y más de uno dentro del estanque.
Fue el colofón de una semana increíble llena de aventuras, diversiones, ejercicio y todo con un propósito marcado desde el principio.
Seguro que el verano que viene repetiremos.
Gracias a las familias que han confiado en esta experiencia y que se que no han quedado defraudadas.

























